El programa Pita Pinta, impulsado por la Asociación para la recuperación de la Pita Pinta Asturiana ha llegado al colegio público de La Ería en Oviedo. El aprendizaje a través de la práctica es el motor de este proyecto, patrocinado por Caja Rural de Asturias y orientado a que los más pequeños conozcan de cerca esta raza autóctona.
Los estudiantes del colegio ovetense, gracias a «Pon una incubadora en tu cole» podrán asomarse, en directo y paso a paso, a todo el proceso en el que, tras 21 días de calor en una incubadora, los embriones se desarrollarán para dar paso a la vida.
Nuestros compañeros, Javier Nievas y Eva Poulsen, acompañaron a los niños y a los representantes de la Asociación para la recuperación de la Pita Pinta Asturiana en su explicación.
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Homenaje a nuestros paisanos
La Feria de la Ascensión de Oviedo es una fiesta, un homenaje al campo y a sus gentes. Y si hay algo que mueve a Fundación Caja Rural de Asturias es precisamente eso, Asturias, su campo y su gente. Lo llevamos en el nombre. Así que, tratándose de una fiesta tan nuestra ¡no íbamos a faltar!
En el marco de la Feria de la Ascensión, se celebran los Premios Paisano y Paisana del Año. Premios que apoyamos y que nos gustan especialmente porque reconocen lo mejor de esta tierra, los paisanos y paisanas que la han levantado recorriendo un camino largo y no siempre fácil. El reconocimiento a años de vida prestados al campo y disfrutados en esta maravillosa tierra.
[/vc_column_text][vc_empty_space][vc_tabs style=»vertical_left»][vc_tab title=»Paisano y Paisana 2017″ tab_id=»246f1142-d18e-1″][vc_column_text]
Mercedes Díaz Concha, 94 años y natural de Los Callejos (Llanes). Sus primeros años los pasó en Francia pero, a la corta edad de 4 años, regresó a Asturias tras el fallecimiento de su padre. Se caso muy joven, a los 18 años, con Ángel. Algunas vacas y una huerta en la que trabajó incansable para después vender sus cosechas en los mercados de Llanes y Posada. Alegre y dicharachera Mercedes ha sido y es una mujer moderna de pensamiento, tolerante y optimista, cualidades que bien le han valido el título de Paisana del Año 2017.
Maximino Vega Álvarez “Minín”, 96 años, de Argolibio, Amieva. A los 13 años ya estaba en la cabaña del puerto, Puerto de Ordes, a donde subía como otros pastores con el ganado desde mayo a septiembre y octubre, con sus ovejas, cabras y vacas de la raza asturiana de montaña, la “casina”. Se casó con Barbarina y tuvo tres hijos. Una foto en las paredes de su casa recuerda cuando en el Concurso de Santillán, que se celebraba en Castañeu, al que acudía siempre, una de sus vacas quedó campeona.
[/vc_column_text][/vc_tab][vc_tab title=»Paisano y Paisana 2016″ tab_id=»24311c0e-0059-6″][vc_column_text]Pilar Fernández Gómez, 101 años y nacida en Yerbo (Tineo). Hija de madrereño con vacas y ovejas. Siendo muy niña se mudo con sus padres y sus nueve hermanos a Pola de Allande. Con 20 años se pone a servir en Gijón, en casa de unos joyeros. A los 30, casada con un trabajador de la Azucarera, se traslada a Ambás (Carreño). La huerta es su gran pasión, además de su hija, sus nietos y sus cuatro bisnietos.
Antonio Blanco Cano, 94 años y natural de Valdés. Su familia emigró a Madrid pero él permaneció con sus abuelos en Asturias hasta que tuvo que trasladarse también a la capital para ayudar a su padre en la carbonería. A principios de los 50 regresó a Asturias, el carbón no era lo suyo, para dedicarse a la ganadería. Hoy la explotación está acargo de uno de sus cuatro nietos, auqnue Antonio no duda en pasarse por la cuadra siempre que puede.[/vc_column_text][/vc_tab][vc_tab title=»Paisano y Paisana 2015″ tab_id=»1508141803227-2-2″][vc_column_text]Jovita Rilo Salas, de 94 años y natural de Porciles. De padre cantero y madre costurera, se casó a los 22 años con Manuel. Trabajadora incansable: en casa, en la huerta y durante los “sanmartinos”. Simpática, habladora, madre de dos hijas, feliz abuela y con dos bisnietos. Se ha ganado el cariño de la gente, ese cariño que hoy recibe en forma de sentido homenaje como Paisana del Año 2015.
José Combarro Mínguez, 95 años y natural de Genestoso (Cangas del Narcea). Se calzó sus primeras madreñas con 4 años y tuvo que abandonar su Asturias natal durante la Guerra Civil. Pero cuando la tierra tira, tira, así que José volvió a su aldea, con su ganado y luchando contra los elementos, a 1.200 metros de altura en una época donde no existían los quitanieves. Su mujer Ofelia, sus 4 hijos, 9 nietos y 5 bisnietos hacen que el duro camino recorrido valga la pena y merezca un título como el de Paisano del Año 2015.[/vc_column_text][/vc_tab][/vc_tabs][/vc_column][/vc_row]
Lo importante de la vida
En realidad todos sabemos qué es lo más importante de la vida: el problema es que, con tantos asuntos urgentes que atender, se nos olvida. Tolerancia, superación, respeto, solidaridad… son valores que no caducan y que es necesario inculcar, o por lo menos refrescar, entre los más jóvenes.
A ellas y ellos iba destinado el congreso “Lo que de verdad importa”, celebrado en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Oviedo, una cita a la que no quisimos faltar. Más de 2.000 jóvenes pudieron empaparse durante una mañana de experiencias vitales que recuerdan lo poderosas que somos las personas cuando nos lo proponemos.
Miriam Fernández, cantante y actriz, ganadora de la tercera edición del programa “Tú sí que vales”, que superó las trabas de la parálisis cerebral con la que nació. Jaime Garrastazu, cofundador de Pompeii, fabricante de zapatillas de las que, sólo vía online, ya ha vendido 100.000. Paco Arango, al frente de la Fundación Aladina a favor de niños y adolescentes con cáncer. Tres historias de vida que reconcilian con el género humano.
«Esperamos que, superado el escollo de la pandemia, nos corresponda crecer más»
Días grises y llenos de soledad. Así recuerda Milagros Balbín los primeros meses de pandemia. Afortunadamente, en tiempos de sombras también despuntan luces y surgieron colaboraciones interesantes entre compañeros del área de Laboratorio de Medicina, que permitieron mantener intercambios de ideas científicas y los implicaron en el estudio de distintos aspectos del “problema del año”, el covid-19.
El Laboratorio de Oncología Molecular del HUCA nació en 2004 y, desde entonces, su papel se ha ido amplificando de forma imparable dentro de la estrategia de diagnóstico y de toma de decisiones en las terapias de los pacientes oncológicos. Pero aún es necesario un crecimiento mayor para poder dar respuesta a la demanda generada en este campo. Son varios los años de colaboración entre Fundación Caja Rural de Asturias y el Laboratorio de Oncología Molecular del HUCA, cuya mirada al futuro es optimista y con un firme deseo de rigor y de aportar valor a su entorno.